y y o f u i mo s compañe r os de grandes pleitos en t o d a Amé r i c a
Latina, podríamos decir, para programas de televisión. La úl–
t ima vez que es t uv imos en Mé x i c o , la única vez que polemi–
zamos en Mé x i c o , fue para un programa
Encuentro,
y siem–
pre los dos , ¿verdad?, que nos lanzábamos o nos entregába–
mos realmente a un público, diciendo las cosas que pensá–
bamos. An d á b amo s siempre solos, angustiados, converti–
dos en marginados. Recuerdo esa caminata triste por el
c ampu s de la Universidad de Texas, Marta y y o , ¿verdad?
Prácticamente t o d o s los asistentes al simposio, norteame–
ricanos y latinoamericanos, nos habían atacado (recordaba
y o hace unos días con Emir Rodríguez Monega l , que estaba
ahí presente, crítico u r uguayo de literatura), y caminába–
mo s tristes, solos, mientras t odos hacían una especie de
fiesta por los jardines de la Universidad de Texas. Y decía:
" He r ma n i t o , otra vez nos hemos quedado solos es que
siempre acabamos a s í " , me decía c o n su acento a r gen t i no y
colombiano. Y entonces le digo: " A s í es, qué barbaridad,
pero no impo r t a , estamos t ú y y o " . Y en ese mome n t o ve–
mo s a un ami go nuestro, gran pintor peruano, Fernando de
Szyszlo, que venía (era como el atardecer, la hora del crepúscu–
lo), y entonces Fernando de Szyszlo caminaba dirigiéndose
posiblemente a la fiesta, donde estaban t odos ahí, y nos en–
cuentra y le dec imos : " Sz y s z l o , al fin en c on t r amo s a al–
guien, le dice Ma r t a , en c on t r amo s a un am i g o " . Y v emo s a
Szyszlo que voltea a t o d o s lados a ver si nadie lo veía, y en–
tonces nos saluda... As i e r a n las cosas con Marta Traba, de–
f i n i t i vamen t e , y así, nos sucedió en Colombia, donde f u imos
prácticamente agredidos físicamente, ¿verdad?
Y después, por eso escribió un t ex t o t a n . . . me con–
mov i ó t an t o la muerte de Ma r t a que escribí un brevísimo tex–
t o sobre su muerte en el
Uno más u n o ,
que fue reproducido
también en los periódicos de Bogotá, y fue citado en la televi–
sión colombiana. En
el
t e x t o hablo s imp l emen t ede ese vuelo
trágico en el que ella muere j un t o c o n otros intelectuales,
que eran t amb i én amigos míos, y y o voy cerca de ella en el
av i ón ,
¿no?, y o v o y
con ella,
y los dos
recibimos la mue r t e .