Por larf duyaas, y o
m e I f e v é f t o d o s
e s o s l i ^ g ^ l e s po r –
q u e p e n s a b a q u e
Raque l T i b o l me Iba
hace r una ma l a j u –
g a d a , y q u e me Iba
a de l a t a r c o m o u n a
p e r s o n a t o d a v í a u n
a ñ o ma y o r . . . Y n o ,
al c o n t r a r i o , f u e
u n a e s p e c i e de a c –
t o a m o r o s o el d e
ella.
Definitivamente e s t amo s j un t o s y también en el recuerdo de
tantos viajes que hicimos en aviones, ¿verdad?, ella aterra–
da siempre.
Entonces, c omo debes de comprender, se trata de
una persona extraordinaria, excepcional, y y o tuve la suerte
de que escribiera
Signos de
v i da , para el Fondo de Cultura
Económica, sobre mí; que escribiera
Los cuatro mons t r uos
cardinales,
sobre cua t r o artistas, uno de ellos y o , los otros
son Francis Bacon, Jean Dubu f f e t у De Kooning; у que escri­
biera una cantidad infinita de artículos que yo quisiera reco–
ger, porque ahí, definitivamente, está t oda mi biografía.
Raque/ Cipol últimamente es amable c onm i go . La
Universidad de Mé x i c o me festejó con mo t i vo de haber c um–
plido cuarenta y t an t os años de edad, y entonces el lugar fue
el Palacio de Minería, el 2 6 de febrero. Raquel Tibol fue y ha–
bló de mí en una f o rma mu y emocionada, hablaron mu c ho s
de los intelectuales c omo . . . etcétera, etcétera. Y Raquel Ti–
bol se emocionó y su discurso fue uno de los más conmove –
dores, de los más sentidos.
Sin embargo, un día antes se me había presentado
en la casa, y me dice: " V e n g o a verte José Luis, porque re–
sulta que mañana voy a desenmascararte, f a r s a n t e " . Digo:
" ¿ P o r q u é ? " . Me o i c e : " S í , se t e hace un homenaje por c um–
plir cuarenta y t an t os años, peroa mí me consta q u e t ú tienes
un año más de l o q u e s e e s t á d i c i e n d o y , por consiguiente, no
eres merecedor de este homenaje que se te hace. Así es que
vengo a que me muestres el acta de nacimiento, pasaporte,
acta de matrimonio, absolutamente t odo aquello que t enga
t u e d a d " . Tuve que sacar efectivamente, todos esos pape–
les ¿verdad?, para que ella los viera. Y entonces, dice: " S í ,
e f ec t i vamen t e , entonces no voy a tocar ese p u n t o " . Por las
dudas, y o me llevé t o d o s esos papeles porque pensaba que
Raquel Tibol me iba hacer una mala jugada, y que me iba a de–
latar c omo una persona todavía un año mayor... Y no, al con –
trario, fue una especiede acto amoroso el de ella, ¿verdad?.
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